Desde que vi en Food and Cook este queso hecho con yogurt, sabia que era una apuesta segura y que me iba a encantar y efectivamente así ha sido.
El labneh es un queso tradicional en todo Oriente Medio, dependiendo del país la textura es mas o menos densa, para conservarse en ocasiones hacen bolas, las condimentan con distintas especias y las sumergen en abundante aceite de oliva, como tomillo, menta, hierbabuena etc.
Esta ha sido mi primera experiencia en la elaboración de queso casero y pienso repetir ya que resulta sumamente sencillo y delicioso al tiempo.
Tiene un sabor delicado, suave y cremoso y la hierbabuena con la que lo he aromatizado le da un toque de frescor muy agradable y combina perfectamente con las crudites con las que le he acompañado.
Lo he acompañado de crudités, (hortalizas crudas cortadas en bastones) y de fruta como mango, melón etc, tanto el contraste de las verduras como el de la fruta combina perfectamente con este queso.
Ingredientes:
- 1 Kg. Yogurt griego
- 1 Cucharadita de sal
- Pimienta
- 4 Hojas de hierbabuena
- Aceite de oliva
- Crudités ( calabacin, zanahoria, pepino, apio, rabano... etc )
- Mango, melón, manzana... etc.
Elaboración:
En un bol ponemos el yogurt con la sal y lo mezclamos. Mientras en otro colocamos un trozo de tela de algodón o una gasa en el medio, y colocamos el yogurt en el centro.
Con cuidado juntamos los extremos de la tela y lo atamos fuertemente con hilo de cocina y hacemos un hatillo.
Seguidamente ponemos un cucharon o cualquier otro instrumento que abarque todo el diámetro del bol y atamos el hatillo a el, de manera que el yogurt quede en suspensión y que permita soltar todo el suero.
Metemos el bol con el yorgurt en suspensión en la nevera y lo dejamos allí 24 horas, dependiendo del tiempo, la consistencia será mas o menos densa.
Pasado este tiempo, sacamos el queso y hacemos pequeños pozos en el y añadimos el aceite y las especias que prefiramos, en mi caso pimienta y hierbabuena fresca finamente picada. Servimos acompañado de crudités y mango.
Mantenemos en la nevera guardado en un frasco hermético como máximo 36 horas.

























